En Tierra de poetas

 

 

Antonieta Valentina Bustamante:

Nací un 14 de febrero, en Caracas-Venezuela.

Entre mis grandes amores está la lectura y escribir poesía. Desde muy pequeña me gustaba hacerlo, pero nunca mostraba mis escritos excepto a mi madre, quien fue poeta.

Hasta que llegó el día en que convertí el arte de escribir en un modo de vida, en parte de mí, imprescindible, como el aire que respiro. Cursé estudios en la Universidad Central de Venezuela-Escuela de Geografía, pero me desenvuelvo en el área empresarial.

Entre el trabajo y las letras existe una constante batalla a ver quien ocupa más tiempo, así, voy manejando este andar por la vida y voy haciéndola más intensa y agradable.

Me defino como una persona que ama la paz, la naturaleza, la tranquilidad. Soy feliz.

Actualmente me encuentro escribiendo una novela.

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ALMA MUDA


Quedaron las palabras en el velero
que cruzó la tarde, quedó la sonrisa
sumida en el ocaso
quedó el silencio estrangulándome la vida
el canto de jilguero enmudeció en mi alma

Solo soy un enjambre de cosas nulas
solo soy un puñado de sal y pensamientos
sueltos, que no sé a que río van a caer
o se disipan en medio del camino

Voy dibujando entonces nuevos mares
enfriando arenas y noches de satén
para dejar atrás palabras muertas, de furia
de cansancio y sonreírme un nuevo sol
hacia mi norte

 

 

HABLANDO DE AMOR...



Hablando el idioma de tu piel
sobre la mía, ojos coralinos
sobre el mar de mis caricias
es tu voz, tu instancia, refugio de paloma
volando desde la esquina
hacia la inmensidad de tus anhelos
mis deseos...
Revuelto cabello con brillo de besos
al margen de ti hay un suspiro perdido en el océano
una fragancia derramada en mis honduras
una pasión que erige como hierba menta
como violeta escondida en el bosque
madre selva quedo...
Hablando de amor.

 

 

 

VERDES

 

Con estos, mis verdes recorro los lejanos de la cima
infinitos tonos, alfombra de esperanzas.
Lluvia que se acerca
buscando la mirada recurrente de la cordillera.
Cielo que se esconde
donde comienza el manantial en la montaña.
Verde claro a la aurora
intenso como mis verdes al ocaso.
Picos cómplices del sol
de los luceros
de cara al cielo
la lluvia esperan
frente a la mirada silenciosa

 

 

 

LA MUSA Y EL POETA

 

Ella, vestía de sueños y corona azahares
cuando el poeta la avocaba
se deslizaba presurosa para bordarle
un collar con gajos de luz y estrellas

Él, la miraba y tomaba su pluma
en versos tejía amores y pasiones
en rítmicos eslabones, místicas caricias
en el lenguaje de la lira, en el sonido de los besos
se hacían del amor: voz y palabra

Era su musa traviesa, coqueta y distraída
rebelde y soñadora

Era el poeta su única razón, su dueño...