Ay Dios mío si supieras Ay Dios mío si supieras como me desconcentro por buscar milagros en las inefables cajas de Pandora que son las mujeres. Fíjate que una, se puso de a mil nada más por alabé postrado de rodillas, las bellas pantorrillas de sus piernas y las cúspides rectas de sus senos. La otra, critica con empeño la audacia y rapidez de mis labios en su boca de mis manos en sus muslos. ¡Qué le voy a hacer! Desde el mito de Eva, sé que la relación con féminas es por antonomasia la más placentera aventura humana. jois